Los gringos esperan al vuelo de Carlina

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Ya pido perdón porque estoy segura de que hay errores en mi gramática y sintaxis. Como ya sabes, el español no es mi idioma natal. Sin embargo, creo que el intento valdrá la pena por mejorar mi habilidad de escribir. Ahora dejaré de introducir con excusas y empezaré.

Me escuchas: estoy hablando en español y notas mi piel claro. Busco en tu cara al señal de un segundo de calculación. Tratas de comprender. Tal vez, anda así: “Tiene pelo castaño, pero es pálida. No habla inglés con un acento Latinoamericano, pero no habla español como una gringa. Carlina Green…” Te preguntas qué identidad étnica indico en las encuestas. Somos seres humanos, queremos encasillar y etiquetar.

En broma, te digo que soy “Latinga,” una palabra híbrida, formada de Latina y gringa. Mis antepasados me hacen una mezcla europea: 12 por ciento esto y aquello. Aunque América Latina no es parte de mi herencia, sí es parte de mi identidad.

Por dos veranos, mi familia viajó a Tecate, México y ayudó a construir algunas casas para familias allá. Mientras traducía en el lugar del trabajo, pedía una torta de “Abarrotes La Fe,” la pastelería de Rosa María que tenía 5 años, y conocía unas madres del barrio, derrotaba la barrera lingüística y conectaba a pesar de diferencias culturales. Ya estaba enganchada. Después de nuestro primer viaje, empecé mi primer trabajo en un restaurante italiano en Chicago. Los cocineros eran mexicanos y el dueño, holandés. Lo que originalmente me parecía ser un situación graciosa, pero resultaba ser una experiencia de desarrollo. No me importaba el sueldo mínimo porque disfrutaba conversando en español con mis compañeros. En mi clase de jiu-jitsu, los con cinturones avanzadas enseñaron a los principiantes las técnicas básicas, y lo hice en español con un inmigrante reciente. Estos intercambios me motivaron más aún.

Hoy en día, sigo trabajando hacía la fluidez lingüística y sigo aprendiendo todo que puedo sobre la cultura de América Latina. Cada día, leo artículos de La Nación, un periódico argentino. Leo autobiografías escritas por inmigrantes y novelas ambientadas en Sudamérica. Estudiaré en el extranjero allí el semestre que viene para sumergirme en la lengua y la cultura. Estoy lista para quitarme de la zona cómoda de mi rutina cotidiana y estilo de vida estadounidense. Experimentaré la educación argentina, los roles de género, ideas religiosos, y el ritmo de la vida. Aunque vencer la barrera lingüística es difícil a veces, sé que comunicar transculturalmente será gratificante mientras abro mi mente a perspectivas nuevas y mientras vuelvo a ser una ciudadana global.

Por ahora, avanzo de local. Estoy acercando a la fluidez; puedo decir lo que quiero y entender la mayoría de las palabras habladas. He soñado en español varias veces, pero todavía hay mucho más que aprender. Estoy en el medio de Cien años de Soledad por el Gabo y Cien sonetos de amor por Neruda. Cuando quedo con los escolares de quienes soy la tutora, hablamos en espanglés (spanglish) puro. Cuando quedo con estudiantes extranjeros y amigos inmigrantes, conversamos en ambos idiomas naturales. Escucho al cuento de una amiga que cruzó la frontera de Honduras a México y otro de un robo a mano armada en una caza venezolana. Cada interacción es un intercambio. Una vez que sigamos delante de nuestras ideas preconcebidas, aprendemos mucho de uno al otro. Nuestros idiomas y antecedentes diferentes nos unen en vez de separarnos.

En el futuro, quiero fomentar comunicación entre personas de antecedentes diferentes. Cuando se toma el tiempo para aprender la lengua de alguien otra, preguntarle sobre su herencia, o escuchar a los cuentos del individúo, le dice “tú me importas.” Esto puede combatir la marginalización muchas veces experimentado por los inmigrantes y los forasteros. Esto abre las mentes, proveyendo un entendido que puede prevenir los conflictos. Esto desarrolla relaciones profundas por extender fuera de las conversaciones cotidianas y superficiales. Finalmente, quiero abrir un centro intercultural que arregle los intercambios lingüísticos para promover el diálogo entre las personas de grupos étnicos diferentes, que establezca las asociaciones entre empresas mundiales, y que tenga eventos culturales (como funciones musicales, cenas con comida étnica, y exhibiciones de arte) para despertar conciencia. En el ámbito político, abogaremos por inmigrantes y apoyaremos legislación pertinente. Además, les proveeremos con recursos para ayudar a sus juicios. Estoy emocionada para mirar mientras la magia de intercambio cambia las vidas de muchos, así como ha cambiado la mía.

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Mi hermano, decepcionado al descubrir que no iba a partir hasta el 17 de febrero.

Cuando partiré: El 17 de febrero

Cuando regresaré: El 14 de julio

Dónde habitaré: San Miguel de Tucumán, Argentina

Con quién viviré: Sr. Franco Navarro, Sra. María Figueroa, Oscar (18), Marilina (16), Tiziano (9)

Apoya Financiera: AFS me eligió como uno de tres estudiantes para recibir financiamiento (aproximadamente el cuarto de la cuesta de la programa) para representar los E.E.U.U. a un país Latinoamericano por su beca “Vaya a América Latina.” Si tienes interés en apoyarme económicamente, no dudes en contactar conmigo. Si no, te agradecería tus oraciones.

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